Los expertos
puntualizan que esta técnica no vale para los niños que están bajos de peso, ni
para los que vivirían del aire o son especialmente inapetentes. Sólo funciona con los lentos para comer, pero que no tienen ningún otro problema asociado. En estos casos, lo
mejor es reforzarle con una actividad que no le apetezca perdérsela. Es
conveniente que el niño sepa que debe terminar en 40 minutos su comida, y si lo
hace bien podrá ir a ver los dibujos animados o a
jugar con sus hermanos. Y para ponérselo más fácil a tu hijo, es fundamental
que seas justa con la cantidad de comida que le pones en el plato.
Aunque a nosotras nos gustaría que además de los espaguetis y
un filete, se comiera las patatas, la manzana y el yogurt,
es mejor empezar con cantidades y objetivos coherentes que puedan alcanzarse de
forma realista.
Cada madre sabemos perfectamente lo que nuestros
hijos comen y lo que no.
Es mejor poner una cantidad adecuada y razonable,
antes que entrar en el juego de perdonar trozos, para que los niños entiendan
que hay que comer lo que está en el plato, siempre que la cantidad sea
razonable para ellos.


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